La fracción más energética del espectro solar no visible son las radiaciones Ultravioleta UV, clasificadas en UV-A, UV-B y UV-C en función de su longitud de onda, las radiaciones UV que llegan a la tierra son fundamentalmente de tipo a de baja energía, responsables del envejecimiento de la piel y de las reacciones de * fotosensibilización a fármacos, una pequeña parte de tipo B de alta energía y potencialmente peligrosa si se superan los “niveles de seguridad”, son las responsables de patologías como los * eritemas (enrojecimiento de la piel), quemaduras, lesiones oculares e inducen cáncer de piel (no melanoma).
La protección natural ante este tipo de agresión consiste en la producción de “melanina”, pigmento que le da a nuestra piel el color más moreno como mecanismo de defensa, de ahí que las pieles blancas y ojos azules son grupo de riesgo a la exposición solar, especialmente niños y ancianos.
El índice UV o UVI se estableció en Canadá en 1992, la EPA (* Environmental * Protection * Agency) de Estados Unidos comenzó su difusión en 1994 y la OMS lo adoptó como instrumento para informar a la población mundial.
Cuantitativamente es un índice que varía entre 0-15 unidades agrupado en cuatro categorías. Bajo (1-3), Medio (4-6), Alto (7-9) y Extremo (> 10).
Hay factores que modifican la cantidad de radiación UV que llega a la tierra: el espesor de la capa de ozono, la contaminación atmosférica, la altitud, presencia de nubes, la estación y la hora del día. Otros como la reflexión multiplican su efecto, por eso debemos extremar la atención en la nieve y en la arena, sin olvidarnos de que dentro del agua también recibimos radiaciones UV.
El uso de cremas de protección solar nos permite aumentar el tiempo de exposición sin sufrir lesiones, pero esto depende de muchas variables como calidad del producto, cantidad aplicada, zonas sensibles, etc., sea prudente, especialmente con ancianos y niños, debemos considerar que en cualquier actividad al aire libre sobre todo en verano recibimos radiaciones UVB permanentemente, de ahí que aparte de lescremes protectoras, no debemos olvidar la elección de gafas de sol que deben cumplir el directorio 89 / 686 / CEE, el uso de sombreros y ropa protectora también es aconsejable.
La exposición al sol es para nosotros indispensable para la absorsió de calcio y es la luz solar la principal fuente de vitamina D para el mantenimiento de huesos fuertes y sanos.
La luz solar, por otro lado, es la mayor fuente de rayos ultravioletas que atraviesan sin problemas la capa de ozono. El abuso en la exposición de rayos ultravioletas puede producirnos, cataratas, conjuntivitis, quemaduras en la retina, y varios de tipos de cáncer, sobre todo el Melanoma.







